Esta entrada lleva un buen tiempo en modo borrador por despiste. Hace bastantes meses que debería haber sido publicada.
En general, la crianza (y a menudo ya desde el momento en el que te planteas añadir al planeta a otro esquilmador de recursos) supone un periodo muy crítico en el que la mayor parte del tiempo tanteamos a oscuras en terreno desconocido, razón por la cual a menudo hacemos caso de consejos de gente (a veces profesionales sanitarios) que nos acercan cerillas, mecheros, antorchas, linternas o focos para saber por dónde caminamos. Pero a veces, esas iluminaciones provienen, nunca mejor dicho, de "iluminados" cuyas propuestas carecen de base alguna y pueden ser inútiles o terminar haciendo más mal que bien.
Sin ir más lejos, en nuestro propio periplo de cursos de preparación al parto, asistimos (por parte de la matrona) desde a aconsejar pseudoterapias como la homeopatía o la osteopatía (fue graciosa la anécdota del uso de la osteopatía palatal para acelerar el parto, y nada graciosa la de las manipulaciones craneosacrales para supuestamente corregir problemas del bebé que en realidad son solo producto de su inmadurez y se solucionarán solos), pasando por técnicas inútiles y aún contraproducentes como la moxibustión para dar la vuelta al feto.
Os dejo con un vídeo donde se repasan con ojo crítico estas y otras propuestas pseudocientíficas en todos los pasos de la crianza de bebés. En la foto, mi pequeña monstrua con un bonito pulpo hecho con todo amor por mi tía. Un pulpo que no tiene precio como juguete infantil, pero que en las incubadoras de prematuros puede terminar difundiendo infecciones en un grupo de personitas que, precisamente, es lo último que necesitan en momentos muy delicados.
En la descripción del vídeo aparece también un enlace con la entrevista previa a la conferenciante, con algún detalle extra que también es digno de no perder de vista.
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