Subimos de marcha.
Así a bote pronto, un montón de pequeños grandes avances. El principal, que el 16 de este mes ya se lanzó a dar sus primeros pasos. Ahora mismo anda intentando sus primeros trayectos de forma totalmente autónoma (con el consiguiente castañazo y lloros desconsolados). En la cama se pone de pie y juega a mantenerse durante unos segundos antes de dejarse caer. También ha aprendido a bajar autónomamente de su cuna por una puertecita especial que tiene a ras de suelo (para su uso como parque de juegos).
En el parque ha pasado de un primer día en el que le quitaron la pala y se quedó mirando a su madre con cara de "¿qué acaba de pasar aquí y por qué no has movido ni un pelo por mí?" a aferrarse fuertemente a sus cosas cuando se acercan otros niños y chillar a pleno plumón si se las intentan quitar. Por todo lo demás, ella va a la suya en la arena, ignorando todo lo que ocurre a su alrededor, por lleno que esté de otros niños.
Hemos ido a tantear una guardería (mañana nos entrevistaremos con otra y además le tocará la vacuna de la varicela, va a tener un día movidito). No tuvo ningún problema en quedarse jugando con otros niños de su edad mientras nos explicaban los pormenores de una posible estancia allí.
Las noches se han ido volviendo más estables, estando ya completamente destetada y despertándose alguna que otra vez a medianoche para remugar un poco y seguir durmiendo enseguida, o para beber un poco y seguir durmiendo enseguida, o para llorar hasta que la traemos a la cama, para dormirse enseguida y devolverla a la cuna (a menos que nos quedemos sopas antes y se quede ahí el resto de la noche). Estos últimos días está tocándose mucho la boca y parece que le debe de molestar bastante a tenor de algunas noches más moviditas que otras. El bendito Apiretal vuelve al rescate.
En natación ha puesto en práctica también sus nuevas habilidades, haciendo en modo paseo algunos ejercicios que hasta ahora hacía en modo gateo.
En el parque ha pasado de un primer día en el que le quitaron la pala y se quedó mirando a su madre con cara de "¿qué acaba de pasar aquí y por qué no has movido ni un pelo por mí?" a aferrarse fuertemente a sus cosas cuando se acercan otros niños y chillar a pleno plumón si se las intentan quitar. Por todo lo demás, ella va a la suya en la arena, ignorando todo lo que ocurre a su alrededor, por lleno que esté de otros niños.
Hemos ido a tantear una guardería (mañana nos entrevistaremos con otra y además le tocará la vacuna de la varicela, va a tener un día movidito). No tuvo ningún problema en quedarse jugando con otros niños de su edad mientras nos explicaban los pormenores de una posible estancia allí.
Las noches se han ido volviendo más estables, estando ya completamente destetada y despertándose alguna que otra vez a medianoche para remugar un poco y seguir durmiendo enseguida, o para beber un poco y seguir durmiendo enseguida, o para llorar hasta que la traemos a la cama, para dormirse enseguida y devolverla a la cuna (a menos que nos quedemos sopas antes y se quede ahí el resto de la noche). Estos últimos días está tocándose mucho la boca y parece que le debe de molestar bastante a tenor de algunas noches más moviditas que otras. El bendito Apiretal vuelve al rescate.
En natación ha puesto en práctica también sus nuevas habilidades, haciendo en modo paseo algunos ejercicios que hasta ahora hacía en modo gateo.
En la comida hemos intentado introducir los lácteos en forma de yogures líquidos de estilo "Actimel" (pero sin tanta azúcar), viendo que un día secuestró activamente uno de los míos, lo perforó por su cuenta con los dientes, y se bebió cuatro tragos y se echó por encima como cuatro litros. Los primeros intentos no han cuajado en la prueba con sabores como piña y naturales, pero parece que poco a poco le va cogiendo querencia a los de fresa y naturales. También le pirran absolutamente las galletas caseras de plátano y avena que hacemos.
Ha soltado un par de "Adhara" de nuevo, para volver a no repetirlo jamás. Casi toda su comunicación vuelve a ser secuencias de "Ah" y de "Hum", usualmente "Ah, hum, ah, hum, ah, ah, hum" cuando reclama algo. Y lo entiende rematadamente todo.
Le hace especial gracia la barrigota de su madre e intenta de vez en cuando levantarle la camisa para verla. Veremos cuánta gracia le hace cuando llegue el desembarco de Normandía...