Este mes le ha dado por componer su primera poesía al estilo de las de un juguete que tenía:
«Un avión, un avión, que vuela sobre el sol.»
En el baño:
A las 15:30 de la tarde:
–¿Puedes ponerme la Wii para que nos entretengan de decir si ya es la hora de desayunar?
Escuchando a Celine Dion en All by myself:
–Esta chica no se cansa de cantar.
Revisando fotos del móvil con su madre:
–Has visto pocas fotos. Has visto pocas. [con la tonadilla de «I like to move it»] Has visto pocas, pocas. Has visto pocas, pocas. Has visto pocas, pocas. Has visto. ¡Pocas!
Entrenando a echarle una bronca a su madre tras sacarle un vestido del armario:
–Que cierres el armario, que te lo he dicho 11 veces. [La primera vez que se lo dice, por cierto]
Este mes ha vuelto a la guardería, aprovechando que allí permitían que estuviera "de campamentos". Ha estado muy contenta haciendo actividades con su hermano y bañándose los viernes en la piscina hinchable que montan.
Ha aprendido a bajar y subir autónomamente al coche desde y hasta su sillita. Ahora mismo solo hay que preocuparse de engancharle el cinturón. Esta autonomía está empezando a ser peligrosa: es capaz de largarse muy lejos cuando estamos paseando, o en la piscina. Te giras y, de repente, se ha subido por el borde o por la escalerilla por su cuenta y se ha largado a la otra punta de la misma sin decir nada.
Le cuenta al portero, y a cualquiera que quiera escucharles, todos los detalles de a dónde vamos y qué vamos a hacer.
Alguna vez se ha levantado antes de su hora de despertarse para ir al colegio y se ha metido en nuestra cama con su hermano, tapándose hasta el cuello.