¡Año y medio!
Adhara ha aprendido a hablar Pársel. También sabe decir "a guardar" (en su diccionario particular, "aguaguá"), por lo visto aprendido en la guardería.
Sabe subirse a la cama sola, caminar para atrás, y perseguir a los gatos (sobre todo a Yin) y atropellarlos (sobre todo a Yin) con o sin correpasillos, el cual controla a las mil maravillas.
Ya se le puede dejar en la habitación sola para dormir.
Le está saliendo otra muela (inferior izquierda), comprobando que hay una correlación entre dientes saliendo y rojeces en el pompis, que se alivian muy bien con maicena.
También hemos visto que le encanta jugar con las cajas de cartón, lo cual nos confirma que los gatos no son más que humanos de año y medio.
En Faunia le encanta dar avena a los peces y patos, y ofrecer pera a los ciervos, a los que le encanta acariciar (o intentar acariciar).
Le hemos tenido que cortar el flequillo porque el pelo le crece a toda mecha.
Empieza a ponerse de pie en el carro, a darse la vuelta y alguna vez que otra a casi escurrirse por abajo, dando grititos característicos de "que me escojorcio".
El dominio del juguete de encajar formas es ya total, resolviéndolo autónomamente por completo. Sin embargo, aún no ha pillado el concepto de la "torre de Hanoi" de anillas.
Contesta (con sí o no) a preguntas como si tiene caca, si tiene hambre o sed, si tiene frío (o si quiere que le pongas una camiseta), si quiere que le pongas o quites los zapatos, subir a la trona (normalmente lo pide ella dándole toques), o si le duele algo.
Come patatas fritas del McDonalds como si no hubiera mañana y se ha tirado por toboganes que a mí me darían vértigo.
El secador de pelo le gusta tanto que viene a "secarse" la cabeza cuando los demás lo usamos. En la piscina ya comienza a batear las piernas.
¡Y le huelen bastante los pies! No queremos ni pensar cuando tenga 12 años...
¡Y le huelen bastante los pies! No queremos ni pensar cuando tenga 12 años...