El catarro de este mes pasado se saldó con un buen susto, ya que Adhara se quedó sorda. Al principio creía que me tomaba el pelo y hasta le lancé un pequeño juguete a la cabeza para que me prestara atención. Cuando se puso a llorar diciéndome que no me había escuchado, hicimos algunas pruebas simples y, finalmente, preparé un test de audimetría casero que nos dejó totalmente claro que tenía el oído izquierdo muy tocado (solo escuchaba sonidos muy fuertes) y el derecho algo afectado en algunas frecuencias. En Urgencias, en ese momento le dieron antibióticos, y en pediatría unos días después descubrieron que tenía perforación timpánica por la infección (la vio enseguida, extraño que en Urgencias no se dieran cuenta). En ningún momento le dolió (solo refirió haber tenido algunas molestias leves unos días atrás en el oído), pero al parecer solo duele en tanto que no rompe, por el empuje que hace la pus en la membrana timpánica.
La parte buena es que en una semana se había recuperado totalmente, incluyendo la audición.
Sigue sorprendiéndome la fluidez que va pillando con las palabras. Por la calle, le puedes preguntar cómo se escribe una palabra más o menos complicada como "vuelta" y la clava. Una pequeña "spelling bee".
Hace unos días me inventé un cuento para ella, el Hada Ara y el Hada Terrorífica. Quizá me emocioné demasiado con la trama porque tuve que separarlo en dos partes, ya que el primer día, tras hora y media de cuento, estaba con los ojos como platos y no había forma de dormirla. Y, con la segunda parte, llegó a soltar un grito de "¡Bien!" tras el desenlace. Una parte del cuento tenía la situación de que el Hada/Bruja Terrorífica estaba cristalizada por un hechizo y solo se podía comunicar parpadeando al ver una serie de letras. Yo iba lanzando las letras rollo "ouija" y Adhara fue montando sin mucho problema el mensaje que transmitía.
Ha terminado kárate upgradeando su cinturón a blanco-amarillo. El profesor hizo mención especial a que, a pesar de ser de las más pequeñas, era de las más serias y trabajadoras (y, sus papás, orgullosísimos). El balance de todos sus profesores ha sido inmejorable, tanto en el colegio como en la piscina. Sus notas han sido muy buenas.
Ya salen ambos corriendo para llegar a casa antes que yo. Se hacen mayores (y yo viejo, que ya no los alcanzo).
Es una master de la sutileza. Como le dijimos en algún momento que los helados los reservábamos para las tardes, cuando hacía más calor, un día nos sale con estas:
–Adhara, ¿qué quieres de desayunar?
–Mami, ¿sabes que el chocolate del helado no está tan frío?
No da puntada sin hilo.
Ya nada sola. En la semana de puertas abiertas pudimos ir un par de días a verla y nos sorprendió que ya no necesitara flotador para mantenerse en el agua. Nosotros pensábamos que estaría mucho más atrás en el desarrollo, y su profesora nos dijo que ya hacía meses que nadaba sin ayuda. El próximo curso pasa a nivel Tiburón.
Hicimos la semana pasada una excursión de seis kilómetros y medio por terrenos complicados y aguantaron estupendamente.