Me enseña el anillo (parecía realmente un anillo, pero era un pendiente algo averiado) y ella toda contenta y feliz, pero al poco rato algo pasa con el anillo que se ha partido en dos, y claro, el disgusto que se ha llevado ha sido gordo.
Para evitar recaídas de la litera le he agenciado un cinturón que se abrocha por las noches entre las dos barreras de protección de los laterales de la escalera. Hasta la fecha, no ha habido más sorpresas.
Adhara escribe ya muy bien en minúsculas. Está llevando además una especie de diario, escribiendo cada día su «SECUENCIA DEL DÍA», que a veces son dibujos, o textos, o una mezcla. La verdad es que son fascinantes, ya va a toda mecha y empiezo ya a preguntarme si irá siendo hora de pasar el blog a privado o algo porque cada vez las cosas a reportar empiezan a ser menos genéricas y más personales.
En esa agenda ha apuntado, por ejemplo, que hemos hecho una maratón de Trolls para poder ir a ver la tercera al cine.
También hizo un dibujo muy precioso/gracioso de 13 quien, por cierto, se deja acariciar por ella ya.