Hasta hace unos pocos días, curiosamente, no había mucho que reseñar, más allá de que el "papá[papapapapapapapapapapapapbabapapapa]" y el "mamá[mamamamememamamama]" lo va teniendo ya trillado. Pero recientemente, la pequeña gremlin ha comenzado a moverse de maneras misteriosas, arrastrando el culo o yendo "hacia atrás" con las palmas. No gatea aún, pero sabe pasar por encima de su pierna y empieza a hacer intentos de asomarse a la barandilla de la cuna (hora de ir buscando una nueva más segura), de empezar a conseguir ponerse sentada desde posición tumbada, o rodar de aquí para allá y terminar comiendo pienso de los gatos que no hemos retirado convenientemente a tiempo.
Tenemos ya algún enchufe más protegido para evitar repostajes eléctricos no programados. También ha ido probando algunos sabores nuevos (castañas, mandarinas, gula del norte, puré de calabaza, paella, arroz negro -el cual ocasionó bastantes manchas al entrar y al salir-, gambas, langostinos...). Mucha gente se ha asombrado durante este mes al verla comer. No se esperan de una bicha tan pequeña las tremendas ansias de llevarse a la boca puñados repletos de, por ejemplo, tallarines chinos o pasta italiana, como si no hubiera mañana.
El sueño se le ha trastocado durante la última semana, quizá porque se le insinúan ya los dientes (o por frío, o por calor, o porque le pica un pie, quién sabe), y lleva bastantes noches durmiendo tarde y mal. Estamos comenzando dopaje con paracetamol en prevención de que sea por molestias de dentición. Aunque durante la mañana (y en general cuando no nos interesa y no podemos sumarnos a ese necesario descanso) es capaz de dormir a prueba de bombas.
La parte de hardware visual parece haberse corregido finalmente tras el último tratamiento, sin señales de reaparición desde el mes pasado.
A veces se está escondiendo ella sola detrás de ropa para jugar al "cucú" o se deja caer hacia atrás para jugar al "aserrín" (para susto nuestro, sin preaviso).
Se da algunos cabezazos a veces cayendo de espaldas mientras juega, pero cada vez mucho menos.
La última clase de matronatación, a la que nos acompañó hasta la puerta la señora progenitora materna de la criatura, fue mucho mejor que las veces anteriores. Hasta parece que la criatura la empezaba a disfrutar en algún punto.
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