Desde que en el instituto me jorobara una muñeca, ya no recordaba qué era tener que hacer de todo con solo una mano. Solo que esto es peor: con una mano y cuatro kilos de peso que ríete tú de las pruebas de equilibrio del WiiFit. Lo que más sufro son las sentadillas a la hora de tirar a la basura un pañal usado tratando a la vez de que no se desequilibre la carga. Pero no está mal comprobar que, al final del día, te las puedes apañar mal que bien. Te sientes un poco como un "X-Men" siendo capaz de hacer cosas que creías imposibles con solo una mano. Como un X-Men manco... Manqueto. Perdonadme, es de no dormir.
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