Adhara ha aprendido a ir en recto en bici con solvencia.
Ha tenido algunas rabietas varias, estando también subversiva con Áxel. Tuvo durante un día el lema «Eres el mejor papá abusica que hemos tenido» por un plato que no le gustaba. También ha dado alguna lata infinita con alguna cena (estoy tanteando cosas nuevas para que no se pasen la vida comiendo siempre lo mismo; Áxel es muy abierto a probar cosas nuevas, pero Adhara más bien va restringiendo lo que solía comer).
Se rebela un poco más contra cualquier petición o norma, con algunas salidas graciosas. Por ejemplo, tras pedirles que se fueran durmiendo mientras yo iba al baño, se puso a jugar en la cama de Áxel. Cuando vuelvo y la encuentro allí, y le pregunto por qué está todavía allí dando vueltas, me suelta: «es que tenía pesadillas».
Ha aparecido el asco en su vida. Hasta ahora, le daba igual si alguien había bebido de su vaso o chupado un cubierto. Ahora ya le parece algo intolerable beber en un vaso en el que Áxel o yo hayamos bebido.
Contesta con un «¡No, qué dices!» todo macarra cuando le preguntas algo cuya respuesta es que no.
Va lanzando expresiones adultas, estilo: «¡Madre de Dios, cuánto chorizo!»
También ha tenido momentos de angustia vital al pensar en que igual sus compis de campamento, con quienes se lleva muy bien, no repitieran el año que viene.
y:
–Cuando me acabara de vestir, si bajarais, estuvierais aún por el tercero.
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