Séptimo mes de coronavirus, y "sereno".
Las clases le han encantado y el primer día vino diciendo que quería mucho a su profesora Lara. Por contra, a su anterior profesora de la guardería no tiene ningún interés en verla.
Le sigue gustando mucho que le pongamos vestidos. También nos pidió que le cortáramos el pelo y su madre le cortó el flequillo. Está guapísima.
En el parque, ella y el Player 2 ya han aprendido a jugar solos a darse en el balancín.
Es una teatrera, haciendo voces dramáticas: «Mamá, no me has puesto el babero, "oh"» (el "oh" es una especie de quejidito lastimero).
Siguen adorando el carro doble de paseo (y se pegan por el monoplaza nuevo). También sigue siendo muy escrupulosa con las cosas de comer, siendo pocas comidas las que le gustan; le tienen que entrar por los ojos y cualquier cosa que no vea clara, no quiere ni oír hablar de ella. Por ejemplo, los garbanzos con atún con tomate son un comodín para ella, pero nos costó una buena tarde el que probara un maldito batido de cacao. Y, claro, una vez lo probó, no quería otra cosa que batidos de cacao, pero la lata que dio tirada de bruces en el sofá...
Sigue comiendo leeeeeeeeeeeeeeeeeenta, lenta, lenta.
Sus cuentos favoritos son los de la familia Treetop.
Su nivel de socialización raya ya los "tierra, trágame" cuando va lanzando a diestro y siniestro saludos y "explicaciones".
Está empecinada en que quiere una bici.
Ha mejorado muchísimo jugando al "veo, veo" (con la variante "de qué color es"), y al escondite, que le encanta. Nos ha hecho últimamente un par de escondideces ninjas interesantes, como tumbarse en el sofá cubriéndose de cojines o peluches.
También le ha costado hacer pis fuera de casa en el parque, pero una vez se ha animado a ello, dijo que "no ha sido complicado". En casa ha habido algún "accidente", pero muy poca cosa.
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