Adhara ha terminado oficialmente la fase gato y ha pasado a la fase mono. En horas, ha aprendido a usar una caja vacía de leche para escalarla y subir a las sillas, sentarse, coger un tupper con cachos de naranja y comérselas tranquilamente sentada.
Nos lleva todo el mes ayudándonos a ponerle los cuencos de comida a los gatos (buscando dónde está cada uno y poniéndoselo delante) y retirarlos cuando terminan, y hasta a sacar la ropa de la lavadora y acercarla del tendedero al armario de la habitación. También les da por la mañana barrita de chuche a cada gato (la usamos para que Yin se trague su medicación sin rechistar), quizá razón por la que desde hace semanas, Yin viene a despertarla todas las mañanas y se asegura de tumbarse a su lado hasta que se va para la cocina a desayunar (y Yin con ella para recibir su chuche).
Nos lleva todo el mes ayudándonos a ponerle los cuencos de comida a los gatos (buscando dónde está cada uno y poniéndoselo delante) y retirarlos cuando terminan, y hasta a sacar la ropa de la lavadora y acercarla del tendedero al armario de la habitación. También les da por la mañana barrita de chuche a cada gato (la usamos para que Yin se trague su medicación sin rechistar), quizá razón por la que desde hace semanas, Yin viene a despertarla todas las mañanas y se asegura de tumbarse a su lado hasta que se va para la cocina a desayunar (y Yin con ella para recibir su chuche).
No solo duerme las siestas sola, sino que también se le puede empezar a dejar sola para dormir, sin necesidad de tener que estar con ella hasta que se queda dormida. Incluso en una ocasión (hoy mismo), ella misma ha subido a la cama para echarse una siesta.
Es capaz de subir las escaleras usando cada pierna como haría un adulto (hay que ayudarle a subirla cogiéndola, claro).
También sabe soplar (más o menos, le falta depurar la técnica y apuntar mejor) la comida para enfriarla, y soplar la nariz para sonarse los mocos.
Es capaz de subir las escaleras usando cada pierna como haría un adulto (hay que ayudarle a subirla cogiéndola, claro).
También sabe soplar (más o menos, le falta depurar la técnica y apuntar mejor) la comida para enfriarla, y soplar la nariz para sonarse los mocos.
Este mes ha pasado por su segundo gran catarro de su vida, que le ha granjeado una revisión pediátrica en la que no se ha portado demasiado bien. Y durante la revisión del player 2, debía creer que también iba la cosa con ella, porque estaba muy inquieta y tratando de subirse al carro para volver a casa.
Le hemos comprado unos imanes de nevera con formas de animales que conforman puzzles al estar divididos por la mitad. Los monta sin excesivo problema y además sabe qué animal es cada cual (algo que también señala sin problema en los varios libros que tiene, incluyendo animales como morsas, serpientes, gusanos o pulpos).
Hace un tiempo que pusimos protecciones en puertas y armarios para evitar que los abriera. Este mes ha aprendido a abrir algunos de los modelos de protección. Eso sí, luego los cierra convenientemente, supongo que para asegurarse de que ningún otro niño enrede donde no debe.
Dice "agua", "pa(n)" y "aquí" y justo hoy ha venido de la guardería con la palabra "miamia" (vendimia) y "(u)va", aparte de seguir diciendo mamá, papá (a veces llama ya al despertarse: "papááááááááááá" o "mamááááááááááá") y caca. Durante unos días ha dicho "sí", pero lleva varios sin decirlo de nuevo (debe de ser la única niña que conozco que ha aprendido antes a decir "sí" que "no"). No para de parlotear.
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