Y entonces entra ella en el cuarto, con unos leggins negros de mitad de su (aún hinchada) tripa para abajo que recuerdan a Robocop, y una pezonera en uno de sus pechos, que le dan un aire a Terminator cuando se saca un ojo. Le falta decirle a Adhara "Come with me if you want to feed". Y es que la muy lagoliera está haciendo cuesta arriba el tema de la lactancia. Pega mordiscos, abre poco la boca, se enrabia al intentar sacar el pezón de ese martillo neumático, no saca la lengua...
Poco a poco su madre le va encontrando trucos al tema, pero a estas alturas está más machacada que Rocky al final de sus películas. Dos mordiscos más y se le verá su endoesqueleto metálico. Benditas pezoneras (y a la vez, malditas, porque fastidian los protocolos de amamantamiento cuyo manual aún no hemos completado).
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