Algún lector sabrá que la sonda marciana Mars Climate Orbiter se estampó contra el planeta por un desentendimiento en la coordinación entre las unidades de su equipo europeo (que usaba metros y kilómetros) y el anglosajón (pies, yardas).
En el embarazo pasa exactamente lo mismo. Un embarazo, para la población sensata, dura 9 meses. Hasta ahí, bien. Para una embarazada, en realidad son 40 semanas. Lo usual (al menos en mi casa) es escuchar cosas como:
–Acabo de cumplir 38 semanas.
–Entonces estás ya de 39 semanas.
–No, estoy por 38 y un día –Esto siempre me ha sonado a condena, por cierto.
–...
O a la hora de comprar ropa, portabebés y cosas por el estilo, donde las variables de tamaño se traducen en variables de tiempo (en meses, aunque sea para decir 24 o hasta 36 meses) y kilos. Y acabas haciendo cábalas ya no solo de cuánto medirá, sino de cuánto pesará dentro de 7 meses un bicho que aún ni conoces.
En este punto las tablas de percentiles (eh, aquí por fin va bien tener formación en ciencias) vienen bien para saber, dado el tamaño previsto de tu progenie, hasta qué año te va a poder venir bien, más o menos, esa silla para el coche, suponiendo que la variable de altura esté en parámetros normales. Algo es algo...
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